Diego fue la manera que tuvo la vida de darme unas palmaditas en la espalda después de un día de mierda para recordarme que no todo es tan dramático. O al menos así lo quise ver yo en mi insana costumbre de convertir mentalmente el azar en recompensa y así me va. Pero ese es otro tema.
Diego tenía una sonrisa que hacía promesas a quien se perdía en ella y yo tenía muchas ganas de perderme y de creerme cualquier cosa que prolongase un ratito más mi estancia en la más sórdida y preciosa ignorancia, Y casi sin querer o sin querer evitarlo, no estoy ya muy segura me encontré abriéndole la puerta y ofreciéndole un sofá donde sentarse. No hizo falta. Entró como si conociera mi casa más que yo, dio un rodeo y eligió el sofá más lejano. Se acomodó y volvió a sonreírme, esta vez con la seguridad del que se sabe colonizador de una nueva tierra. Y se dedicó a colonizar: Tiró por el suelo los cojines, deshizo las camas, entró en la cocina y se preparó algo calentito. Y después cruzó la puerta de puntillas. Yo me quedé medio anestesiada, con la casa revuelta y la sensación de no estar muy segura de seguir perteneciendo a ese lugar. De vez en cuando me asomaba a la puerta porque interpreté la ausencia de portazo como un 'hasta luego' y no como un 'hasta nunca'. Pasó el tiempo y tuve que pactar con mi desorden, reconstruí esa casa hasta que volví a sentirla mía. Ya no era la misma pero yo tampoco. Ahora de vez en cuando saludo a Diego por la ventana porque se me evaporó el rencor por las grietas del techo y ahora solo me queda la cautela. Duerme conmigo desde que duermo sola , cosa que dejó de importarme hace tiempo.
Ahora cambiemos casa por corazón: ¿Verdad que se entiende mejor?
Canciones y heridas de guerra
jueves, 29 de septiembre de 2016
domingo, 21 de febrero de 2016
Libres y libertinos
No perdamos esa bonita costumbre
de desnudarnos en la primera cita
y luego reforzarnos de autodefensa
por miedo a quedarnos
Sigamos huyendo de nosotros mismos
mostrando la piel y ocultando el corazón
Sigamos pintándonos los labios de rojo
Porque la autodeterminación empieza en el espejo
y la coraza de negro
para que nadie pueda asomarse y decirnos
que se nos ve el plumero
que somos unos acojonados
Los buscadores de sensaciones
es lo que tenemos
Vacilamos de amar el riesgo
nos autodenominamos kamikazes
porque nos dejamos envolver por lo salvaje
Porque lo caótico es tan parecido
a tocar fondo y mantenerse en él
que en él erigimos nuestro palacio
Pero si nos vienen con ternura genuina
y con besos para repasarnos las cicatrices
entonces nos sentimos tan perdidos
y tan poco dignos de un amor no contaminado
que con el falso estandarte de la libertad por bandera
y la mirada del que se siente perdido y vulnerable
por miedo a que le quieran bien hasta hacerle quedarse
emprendemos la huida hacia nosotros mismos
pero hacia dentro
y volvemos a poner la otra mejill
al sexo por despecho
al sexo por despecho
las miradas vacías
las conversaciones
y las cremalleras rápidas
y la autodestrucción
como único alivio para la resaca emocional
Por el miedo a permanecer
perecemos solos
Por elegir una vez quemarnos
a dejarnos dar calor
miércoles, 3 de febrero de 2016
Por deferencia a mí
Por deferencia a todo lo que soy. Por lo que hicisteis de mí, lo que hice con lo que hicisteis de mí . Por lo que soy, lo que quiero llegar a ser o tal vez lo único que puedo ser ahora mismo.
Por los días de colegio y su inocencia agridulce. Por la nostalgia que empapa cualquier tiempo pasado. Por los encoñamientos bonitos, lo inalcanzable y las miradas unidireccionales. Por los cambios paralelos que aceleraron la madurez. Pero especialmente las hostias. Por los quereres adolescentes, por la comodidad y los entredichos. Por creer que sí porque no podía ser de otra manera. Por el leer entre líneas para darme cuenta de que no. Por las primeras veces, por la intensidad gratuita que luego fue ingrata. Por lo que enseña perder. Por lo que acojona tener más de un camino. Por la presión de elegir. Por los "y si" que me rompieron la cabeza y las ganas de complicarme a los quince años. Por la cuerda floja y el apego a lo seguro. Por ser bálsamo para heridas ajenas. por no haber sido capaz nunca de ser tirita para las mías. Por confundir amor con ganas de permanecer jóvenes, ego con autoestima y libertad con vivir rápido. Por creer que tenía que disculparme por ser yo cuando dolía. Por todas mis asignaturas pendientes en la vida. Por necesitar cuidarlos a ellos, por descuidarme a mí en el proceso. Por echar de mi lado a los que me querían y por intentar retener a los que sólo querían irse. Por aferrarme a imposibles por miedo a quedarme. Por si algún día quiero irme y no encuentro la forma. O por si descubro que en realidad nunca quise y vuelvo a sentirme demasiado pequeña. Por los que me dejaron asomarse a su mundo una noche y por los que después de muchos años, siguen conociendo sólo una parte del mío. Por los que me ganaron con palabras que dieron en el clavo en el momento preciso, y por los que nunca encontraron la forma de romper la coraza. Por los que utilicé para sentirme menos sola, por los que me utilizaron para sentirse más acompañados. Por los clavos que sacan otros clavos y por los que se quedan incrustados en el pecho y no salen nunca. Por las guerras internas, por los que me salvan cada día de mí misma. Por los que descubren tarde que en realidad no quiero salvarme y se van porque sólo estaba de paso. Por el llorar más por dentro que por fuera, por las miradas de las que no puedo escapar ni llorando. Por el perderme en mí misma sin billete de vuelta. Por los desencantos a destiempo. Por los que decepcioné y por los que me decepcionaron. Por las etiquetas y por el miedo a llamar a las cosas por su nombre, Por romper el miedo a llamar a la puerta aunque me digan que no me abren. Por ser capaz de darme la vuelta y asumir que la vida sigue a pesar de nosotros. Por los quiero y no puedo. Por los no sé lo que quiero y eso agobia. Por el reconciliarse con el espejo. Por los ambiguos, por el miedo a aclararse. Porque todo sigue siendo posible si no decimos nada. Por el enseñar todas mis cartas a la primera y quedarme con lo puesto. Por creer más en los ojos que en las palabras. Por el miedo a estar de más y el acabar sintiéndome de menos. Por los "te lo dije" que no necesitaba oír. Por elegir siempre el riesgo, porque no sé de otra manera.
Por los que se fueron y nunca supieron cuánto les quise. Por lo que alivia lo cotidiano cuando pensar pesa. Por las ganas de huir de lo cotidiano y vivir lo excepcional. Por cuando dejé y no supe cómo pedir perdón, por cuando me dejaron y pensé que me debían algo. Por cuando quise a reembolso y por cuando di más de lo que tenía sin fianzas. Por cada una de las personas que me revolucionaron por dentro, por los que me volvieron loca y por los que eran mejores pero nunca dejaron huella. Y siempre me pregunté por qué. Por todo y por todos los que pasaron por mi vida, por los que llegan y por los que están por venir. Por los que eligieron irse, por los que dieron un portazo y por los que siempre tendrán la puerta entreabierta.
Por entender que a pesar de todo y de todos, hay que seguir siendo. Que lo único que nos debemos a nosotros mismos, después de todo. Y no es poco.
Por los días de colegio y su inocencia agridulce. Por la nostalgia que empapa cualquier tiempo pasado. Por los encoñamientos bonitos, lo inalcanzable y las miradas unidireccionales. Por los cambios paralelos que aceleraron la madurez. Pero especialmente las hostias. Por los quereres adolescentes, por la comodidad y los entredichos. Por creer que sí porque no podía ser de otra manera. Por el leer entre líneas para darme cuenta de que no. Por las primeras veces, por la intensidad gratuita que luego fue ingrata. Por lo que enseña perder. Por lo que acojona tener más de un camino. Por la presión de elegir. Por los "y si" que me rompieron la cabeza y las ganas de complicarme a los quince años. Por la cuerda floja y el apego a lo seguro. Por ser bálsamo para heridas ajenas. por no haber sido capaz nunca de ser tirita para las mías. Por confundir amor con ganas de permanecer jóvenes, ego con autoestima y libertad con vivir rápido. Por creer que tenía que disculparme por ser yo cuando dolía. Por todas mis asignaturas pendientes en la vida. Por necesitar cuidarlos a ellos, por descuidarme a mí en el proceso. Por echar de mi lado a los que me querían y por intentar retener a los que sólo querían irse. Por aferrarme a imposibles por miedo a quedarme. Por si algún día quiero irme y no encuentro la forma. O por si descubro que en realidad nunca quise y vuelvo a sentirme demasiado pequeña. Por los que me dejaron asomarse a su mundo una noche y por los que después de muchos años, siguen conociendo sólo una parte del mío. Por los que me ganaron con palabras que dieron en el clavo en el momento preciso, y por los que nunca encontraron la forma de romper la coraza. Por los que utilicé para sentirme menos sola, por los que me utilizaron para sentirse más acompañados. Por los clavos que sacan otros clavos y por los que se quedan incrustados en el pecho y no salen nunca. Por las guerras internas, por los que me salvan cada día de mí misma. Por los que descubren tarde que en realidad no quiero salvarme y se van porque sólo estaba de paso. Por el llorar más por dentro que por fuera, por las miradas de las que no puedo escapar ni llorando. Por el perderme en mí misma sin billete de vuelta. Por los desencantos a destiempo. Por los que decepcioné y por los que me decepcionaron. Por las etiquetas y por el miedo a llamar a las cosas por su nombre, Por romper el miedo a llamar a la puerta aunque me digan que no me abren. Por ser capaz de darme la vuelta y asumir que la vida sigue a pesar de nosotros. Por los quiero y no puedo. Por los no sé lo que quiero y eso agobia. Por el reconciliarse con el espejo. Por los ambiguos, por el miedo a aclararse. Porque todo sigue siendo posible si no decimos nada. Por el enseñar todas mis cartas a la primera y quedarme con lo puesto. Por creer más en los ojos que en las palabras. Por el miedo a estar de más y el acabar sintiéndome de menos. Por los "te lo dije" que no necesitaba oír. Por elegir siempre el riesgo, porque no sé de otra manera.
Por los que se fueron y nunca supieron cuánto les quise. Por lo que alivia lo cotidiano cuando pensar pesa. Por las ganas de huir de lo cotidiano y vivir lo excepcional. Por cuando dejé y no supe cómo pedir perdón, por cuando me dejaron y pensé que me debían algo. Por cuando quise a reembolso y por cuando di más de lo que tenía sin fianzas. Por cada una de las personas que me revolucionaron por dentro, por los que me volvieron loca y por los que eran mejores pero nunca dejaron huella. Y siempre me pregunté por qué. Por todo y por todos los que pasaron por mi vida, por los que llegan y por los que están por venir. Por los que eligieron irse, por los que dieron un portazo y por los que siempre tendrán la puerta entreabierta.
Por entender que a pesar de todo y de todos, hay que seguir siendo. Que lo único que nos debemos a nosotros mismos, después de todo. Y no es poco.
domingo, 31 de enero de 2016
Pequeña
Veo el mundo desde mi metro sesenta
tanto mundo para tan poca cosa, pienso
Soy tan pequeña
como el kamikaze que se crece
aún sabiendo que el golpe
puede llegarle de cualquier sitio
y se lame las heridas en silencio
como el gato al que mató la curiosidad
desde el suelo, mirando con recelo
y jurando que a la próxima
preferirá el equilibrio
a la muerte por sobredosis
de vértigo
Pequeña como mi autoestima
que sólo se proyecta a través
de unos ojos ajenos
y se enciende con una sonrisa tuya
para después extinguirse
con el soplo de la indiferencia
Pequeña como mi niña interior
que suelta la mano de mamá
porque quiere conocer mundo
pero se vuelve a mirarla en cada paso
como si necesitara la aprobación
y se refugia entre sus faldas
porque mirar la vida
desde unos brazos que arropan
te hace más valiente
Pequeña como los satélites
que orbitan en tu planetario
y que palidecen
entre la inmensidad
de tu universo
Pequeña como cuarto menguante
como la botella con mensaje
de sálvese quien pueda
pero sobretodo sálvame a mí
que se aventura errática
en un océano incierto
Pequeña como gotas de lluvia
que te resbalan por la cara
y que apartas con hastío
porque no te dejan apreciar el cielo
Pequeña como los trece lunares
que unen mis pies con mi pecho
y que dibujan un camino
por el que un día dejaste de perderte
Pequeña como la piedra
con la que nunca tropiezas
aunque se cruce en tu camino
una y otra vez
Pequeña como esperar
a destiempo
como vivir por inercia
como quemarse por dentro
Pequeña como la sonrisa
por defecto
que ya no dice nada
Pequeña como estos dedos
que se aferran a ti
para luego dejarte caer
por miedo a sujetarte tan fuerte
que rompieran tus ganas
de irte una y otra vez
porque entonces
no me quedaría la esperanza
de que un día volvieras
Por eso me mantengo pequeña
como el hueco de mi puerta entreabierta
que pretende decirte
"No te vayas"
pero si has de hacerlo
recuerda el camino de vuelta
Y no te asustes
si al volver no encuentras
mi puerta abierta
de par en par
Sólo estaba esperando
que rompieras las visagras
y que me dijeras
que con toda esa pequeñez mía
tienes como para perderte
el resto de tu vida
tanto mundo para tan poca cosa, pienso
Soy tan pequeña
como el kamikaze que se crece
aún sabiendo que el golpe
puede llegarle de cualquier sitio
y se lame las heridas en silencio
como el gato al que mató la curiosidad
desde el suelo, mirando con recelo
y jurando que a la próxima
preferirá el equilibrio
a la muerte por sobredosis
de vértigo
Pequeña como mi autoestima
que sólo se proyecta a través
de unos ojos ajenos
y se enciende con una sonrisa tuya
para después extinguirse
con el soplo de la indiferencia
Pequeña como mi niña interior
que suelta la mano de mamá
porque quiere conocer mundo
pero se vuelve a mirarla en cada paso
como si necesitara la aprobación
y se refugia entre sus faldas
porque mirar la vida
desde unos brazos que arropan
te hace más valiente
Pequeña como los satélites
que orbitan en tu planetario
y que palidecen
entre la inmensidad
de tu universo
Pequeña como cuarto menguante
como la botella con mensaje
de sálvese quien pueda
pero sobretodo sálvame a mí
que se aventura errática
en un océano incierto
Pequeña como gotas de lluvia
que te resbalan por la cara
y que apartas con hastío
porque no te dejan apreciar el cielo
Pequeña como los trece lunares
que unen mis pies con mi pecho
y que dibujan un camino
por el que un día dejaste de perderte
Pequeña como la piedra
con la que nunca tropiezas
aunque se cruce en tu camino
una y otra vez
Pequeña como esperar
a destiempo
como vivir por inercia
como quemarse por dentro
Pequeña como la sonrisa
por defecto
que ya no dice nada
Pequeña como estos dedos
que se aferran a ti
para luego dejarte caer
por miedo a sujetarte tan fuerte
que rompieran tus ganas
de irte una y otra vez
porque entonces
no me quedaría la esperanza
de que un día volvieras
Por eso me mantengo pequeña
como el hueco de mi puerta entreabierta
que pretende decirte
"No te vayas"
pero si has de hacerlo
recuerda el camino de vuelta
Y no te asustes
si al volver no encuentras
mi puerta abierta
de par en par
Sólo estaba esperando
que rompieras las visagras
y que me dijeras
que con toda esa pequeñez mía
tienes como para perderte
el resto de tu vida
lunes, 25 de enero de 2016
Re(abriendo) heridas
Vuelvo como quien vuelve a desintoxicarse
Me retrato como una adicta al caos
A la autodestrucción y a las miserias
Vuelvo a buscarme en otros cuerpos
Y a no reconocer el mío en el espejo
Me miro como quien huye del pasado
Y se esconde del futuro
Otra vez la brecha en la que me atrinchero
Vuelve a parecerme más segura
que venderme al mejor postor
Por un par de polvos y una llamada jamás devuelta
Vuelvo al eje del autodesprecio
A las mañanas salpicadas de vértigo
A las noches empapadas de alcohol
y cauterizadas con puntos de sutura
Vuelvo a necesitar no necesitarte
Ni a ti ni a esos ojos extraños
en los que me busco
como si pudieran ponerme en bandeja
esa parte de mí misma
Que no encuentro
Que no sé si existe
Camino por la cuerda floja
Mientras anudo mi cuello con la soga
de la dependencia enfermiza
Yo tan en carne viva
tan en ruinas como Grecia
tan solitaria como el faro de Lisboa
tan lejana como Andrómeda
Y tan condenada como Siria
desde el momento en que tus ojos
me miraron con lujuria
Y confundí el apego por lo efímero
con la complicidad que sólo te da un exraño
Cuando te conoces tan poco
que te desnudas a través de sus ojos
Otra vez cerca del suelo
Lejos de mí misma
Lejos de la calidez
que sólo propina
un ego bien construido
Otra vez ahogada entre recuerdos
Otra vez caminando entre tus huellas
A ver cuando me doy cuenta
de una puta vez
Que hace mucho que te fuiste
Que te sigo buscando entre los vagones
de un tren del que ya hace tiempo que bajaste
A ver cuando dejo de buscarte entre las paradas
entre la gente y los ruidos
entre los silencios
que me declaran la guerra
A ver cuando tengo cojones
a perderme en mí misma
y no en tus labios
hasta conocerme
hasta hacerme mía para los restos
hasta dolerme por encima de las heridas
que me regalaron otros
A ver cuando soy capaz
de dejar de escribir derrotas
y aprendo a ganar
de una vez por todas
y por encima de todos vosotros
Me retrato como una adicta al caos
A la autodestrucción y a las miserias
Vuelvo a buscarme en otros cuerpos
Y a no reconocer el mío en el espejo
Me miro como quien huye del pasado
Y se esconde del futuro
Otra vez la brecha en la que me atrinchero
Vuelve a parecerme más segura
que venderme al mejor postor
Por un par de polvos y una llamada jamás devuelta
Vuelvo al eje del autodesprecio
A las mañanas salpicadas de vértigo
A las noches empapadas de alcohol
y cauterizadas con puntos de sutura
Vuelvo a necesitar no necesitarte
Ni a ti ni a esos ojos extraños
en los que me busco
como si pudieran ponerme en bandeja
esa parte de mí misma
Que no encuentro
Que no sé si existe
Camino por la cuerda floja
Mientras anudo mi cuello con la soga
de la dependencia enfermiza
Yo tan en carne viva
tan en ruinas como Grecia
tan solitaria como el faro de Lisboa
tan lejana como Andrómeda
Y tan condenada como Siria
desde el momento en que tus ojos
me miraron con lujuria
Y confundí el apego por lo efímero
con la complicidad que sólo te da un exraño
Cuando te conoces tan poco
que te desnudas a través de sus ojos
Otra vez cerca del suelo
Lejos de mí misma
Lejos de la calidez
que sólo propina
un ego bien construido
Otra vez ahogada entre recuerdos
Otra vez caminando entre tus huellas
A ver cuando me doy cuenta
de una puta vez
Que hace mucho que te fuiste
Que te sigo buscando entre los vagones
de un tren del que ya hace tiempo que bajaste
A ver cuando dejo de buscarte entre las paradas
entre la gente y los ruidos
entre los silencios
que me declaran la guerra
A ver cuando tengo cojones
a perderme en mí misma
y no en tus labios
hasta conocerme
hasta hacerme mía para los restos
hasta dolerme por encima de las heridas
que me regalaron otros
A ver cuando soy capaz
de dejar de escribir derrotas
y aprendo a ganar
de una vez por todas
y por encima de todos vosotros
jueves, 7 de enero de 2016
Rutina de día, catarsis de noche
La tristeza ni se crea
ni se destruye
Sólo se transforma
Se transforma en impotencia
en reproches tardíos
en noches interminables
Los días y su rutina
hacen que todo sea fácil
el vaivén, los cafés del tiempo
las tardes muertas
frente al ordenador
esa espiral
que me envuelve y anestesia
Por eso digo
que los días son analgésicos
Pero las noches son otro cantar
las noches abren heridas
cada noche es una llave maestra
que abre mi caja de Pandora
y revuelve todo mi ser
hasta ponerlo
patas para arriba
Las noches son catarsis
canciones inesperadas
en una playlist cualquiera
que de repente te recuerdan cosas
que no querrías recordar
Todo ese vagón precintado
que lleva el olvido
como remitente
Todas esas expectativas difuminadas
mezcladas con los días, con las caras
que vuelven a posarse sobre mis ojos
sólo para recordarme
lo que ya nunca seremos
Lo peor es es la ausencia
de sentimientos reconocibles
tengo el dolor en punto muerto
sostenido, relentizado
la nostalgia como color base
de todas mis composiciones
la culpa sobre la espalda
no la veo
pero a veces me pesa
Pero sobretodo
las dudas a remolque
Tuve en mis manos
los dados mágicos
Y me salió el uno
De yo, mi, mé, sintigo
Un uno que no te incluía
elegí una puerta entreabierta
pero no me atrevo a cruzarla
porque me da miedo que se cierre
a cal y canto
y no volver a encontrarme
no volver a reconocer
a esa Alicia en el espejo
Estas letras me recuerdan
que hace tiempo que no lloro
Ya no lo necesito
porque cada vez
que escribo
No nos engañemos
Que te escribo
Vuelvo a cruzar
la puerta entreabierta
Y me quedo en el pasillo
esperando a que tu mente
y también tus recuerdos
abracen a los míos
y como en un sueño
disolvernos juntos e
en espacio-tiempo
que ya no es de nadie
más que nuestro
Mañana este amasijo
volverá a mi subconsciente
y volveré a crear una partida
en la que gano siempre
pero por las noches
y esto que quede entre nosotros
volveré a perder una y otra vez
A perderme contigo
Cada vez que el reloj
marque las diez y media
Dibujaré un paréntesis
en el que podamos
darnos las buenas noches
y desviarnos un poco
del olvido y sus trampas
antes de proseguir el viaje
hacia nosotros mismos
que tanto nos debíamos
ni se destruye
Sólo se transforma
Se transforma en impotencia
en reproches tardíos
en noches interminables
Los días y su rutina
hacen que todo sea fácil
el vaivén, los cafés del tiempo
las tardes muertas
frente al ordenador
esa espiral
que me envuelve y anestesia
Por eso digo
que los días son analgésicos
Pero las noches son otro cantar
las noches abren heridas
cada noche es una llave maestra
que abre mi caja de Pandora
y revuelve todo mi ser
hasta ponerlo
patas para arriba
Las noches son catarsis
canciones inesperadas
en una playlist cualquiera
que de repente te recuerdan cosas
que no querrías recordar
Todo ese vagón precintado
que lleva el olvido
como remitente
Todas esas expectativas difuminadas
mezcladas con los días, con las caras
que vuelven a posarse sobre mis ojos
sólo para recordarme
lo que ya nunca seremos
Lo peor es es la ausencia
de sentimientos reconocibles
tengo el dolor en punto muerto
sostenido, relentizado
la nostalgia como color base
de todas mis composiciones
la culpa sobre la espalda
no la veo
pero a veces me pesa
Pero sobretodo
las dudas a remolque
Tuve en mis manos
los dados mágicos
Y me salió el uno
De yo, mi, mé, sintigo
Un uno que no te incluía
elegí una puerta entreabierta
pero no me atrevo a cruzarla
porque me da miedo que se cierre
a cal y canto
y no volver a encontrarme
no volver a reconocer
a esa Alicia en el espejo
Estas letras me recuerdan
que hace tiempo que no lloro
Ya no lo necesito
porque cada vez
que escribo
No nos engañemos
Que te escribo
Vuelvo a cruzar
la puerta entreabierta
Y me quedo en el pasillo
esperando a que tu mente
y también tus recuerdos
abracen a los míos
y como en un sueño
disolvernos juntos e
en espacio-tiempo
que ya no es de nadie
más que nuestro
Mañana este amasijo
volverá a mi subconsciente
y volveré a crear una partida
en la que gano siempre
pero por las noches
y esto que quede entre nosotros
volveré a perder una y otra vez
A perderme contigo
Cada vez que el reloj
marque las diez y media
Dibujaré un paréntesis
en el que podamos
darnos las buenas noches
y desviarnos un poco
del olvido y sus trampas
antes de proseguir el viaje
hacia nosotros mismos
que tanto nos debíamos
lunes, 4 de enero de 2016
Punto de inflexión
Ese punto de inflexión
Obvio, jodido, decisivo
ese corazón entre dos tierras
con la jaula abierta
A veces doy dos pasos
y me creo libre
A veces vuelvo a entrar
y deseo que se cierre la puerta
Sólo para no dejar atrás lo que fuimos
sólo para no perderme en este viaje
sin billete de vuelta hacia ti
Ni siquiera estoy segura de tener
un billete de vuelta a mí misma
Vendrá el vendaval
y me pillará en bragas
en brazos de un extraño
en el cigarro de después
o en el de "hasta nunca"
o tal vez llorando en el espejo
con la vida pisándome los talones
y el calendario apuntándome acusador
No cumplí ni una sola
de mis promesas de libertad
de libertinaje
de dejar volar el pelo al viento
y mi aroma en camas ajenas
No le he ganado
el pulso a mis debilidades
Mis inseguridades
siguen siendo los monstruos
que duermen debajo de mi cama
-debajo de mi piel-
Y mi vida entera
podría resumirse
en un quiero y no puedo
en un no quiero pero debo
en un no sé lo que quiero
o lo que debería querer
Desde la celda
se aprecia el sol a ratos
Y yo soñaba
con bañarme entera en él
aunque eso significara
dejar nadar en tus ojos
Ahora los contornos
se difuminan
los deseos ya no se camuflan
ya no hay prohibiciones
el mundo es mío
pero lo siento extraño
Ahora que puedo tenerlo todo
no estoy segura de querer nada
Ahora volvería
a nadar en tus ojos
A encontrar paz
en tus aguas tormentosas
A refugiarme
en la calidez menguante
de la estabilidad cómplice
Cerraría mi cajón de reproches
de ruegos y preguntas
Y volvería a ti
A tus consejos a destiempo
a tu crudeza desmedida porque sí
al pacto de no agresión porque no
A recuperar mi fe en mi misma
de tus manos
Volvería a tu guante
como halcón adiestrado
a volver a reconocerme
en mi punto de anclaje
hasta nuevo aviso
hasta necesitar
volver a desconocerme
hasta nuevo punto de inflexión
Obvio, jodido, decisivo
ese corazón entre dos tierras
con la jaula abierta
A veces doy dos pasos
y me creo libre
A veces vuelvo a entrar
y deseo que se cierre la puerta
Sólo para no dejar atrás lo que fuimos
sólo para no perderme en este viaje
sin billete de vuelta hacia ti
Ni siquiera estoy segura de tener
un billete de vuelta a mí misma
Vendrá el vendaval
y me pillará en bragas
en brazos de un extraño
en el cigarro de después
o en el de "hasta nunca"
o tal vez llorando en el espejo
con la vida pisándome los talones
y el calendario apuntándome acusador
No cumplí ni una sola
de mis promesas de libertad
de libertinaje
de dejar volar el pelo al viento
y mi aroma en camas ajenas
No le he ganado
el pulso a mis debilidades
Mis inseguridades
siguen siendo los monstruos
que duermen debajo de mi cama
-debajo de mi piel-
Y mi vida entera
podría resumirse
en un quiero y no puedo
en un no quiero pero debo
en un no sé lo que quiero
o lo que debería querer
Desde la celda
se aprecia el sol a ratos
Y yo soñaba
con bañarme entera en él
aunque eso significara
dejar nadar en tus ojos
Ahora los contornos
se difuminan
los deseos ya no se camuflan
ya no hay prohibiciones
el mundo es mío
pero lo siento extraño
Ahora que puedo tenerlo todo
no estoy segura de querer nada
Ahora volvería
a nadar en tus ojos
A encontrar paz
en tus aguas tormentosas
A refugiarme
en la calidez menguante
de la estabilidad cómplice
Cerraría mi cajón de reproches
de ruegos y preguntas
Y volvería a ti
A tus consejos a destiempo
a tu crudeza desmedida porque sí
al pacto de no agresión porque no
A recuperar mi fe en mi misma
de tus manos
Volvería a tu guante
como halcón adiestrado
a volver a reconocerme
en mi punto de anclaje
hasta nuevo aviso
hasta necesitar
volver a desconocerme
hasta nuevo punto de inflexión
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